miércoles, 20 de diciembre de 2023

EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA - WILLIAM SHAKESPEARE

 


El iluso caballero

Desde hace 400 años, hay un caballero andante en la literatura mundial que, de hecho, no lo es: Don Quijote de la Mancha, el Caballero de la Triste Figura, que vive aventuras donde no las hay. Toma a molinos de viento por gigantes, rebaños de ovejas por ejércitos enemigos, toneles de vino también por gigantes, posadas por fortalezas y a una sencilla campesina por su distinguida señora. Don Quijote es víctima de su pasión literaria, de su exagerada afición por leer novelas de caballería. Todos los niños conocen al menos uno de sus numerosos episodios; enfrentarse a molinos de viento, por ejemplo, existe hoy en día como expresión. Pero, ¿Qué hace a esta novela, supuestamente cómica y de más de 1000 páginas, estar considerada no sólo como la obra maestra de la literatura española, sino también haber sido confirmada como mejor novela del mundo por el instituto Nobel en 2002? Son sus distintos niveles de narración, relacionados entre ellos de forma magistral y de entre cuyos renglones se desprende cierta sabiduría, junto a una acertada parodia y el monumental inventario de temas y de personajes lo que convierten a la obra de Cervantes en novela universal en el mejor de los sentidos. Don Quijote fascina a toda persona dotada de fantasía, que se evade con libros o películas, si bien la obra muestra al mismo tiempo lo cómico que puede llegar a ser esta forma de huir del mundo.

 Ideas fundamentales

  • Cervantes escribió Don Quijote de la Mancha durante uno de sus varios periodos de encarcelamiento, logrando publicar la novela en el año 1605.
  • La obra fue un éxito de inmediato y poco tiempo después de su publicación comenzaron a circular varias ediciones.
  • En 1615 Cervantes añadió a la novela una segunda parte, donde se relatan nuevas aventuras del Quijote.
  • La obra gira en torno a la figura del avejentado hidalgo Alonso Quijano, un apasionado lector de novelas de caballería.
  • Este tipo de lectura influyó tanto al hidalgo, que un día decide convertirse en caballero andante, a pesar de que para entonces semejantes personajes habían dejado de existir.
  •  Al principio solo, y más tarde en compañía de su escudero Sancho Panza, se lanza bajo el nombre de Don Quijote a cabalgar por el mundo en busca de aventuras.
  • Don Quijote proyecta sus deseos de aventuras caballerescas a la sosa realidad.
  • En total serán tres las veces las que el caballero salga en busca de aventuras. Pero cada vez solo conseguirá regresar con un par de moratones y ser burlado por la gente.
  • Sus amigos, un cura y un barbero, intentarán convencerle de que regrese a casa.
  •  El plan solo funcionará cuando otro amigo, disfrazado asimismo de caballero, venza a Don Quijote en un duelo, obligándole entonces a regresar a su hogar.
  • Tras delirar en sueños, don Quijote terminará por reconocer sus locuras al despertar para, a continuación, morir en paz.
  • Al día de hoy, Cervantes está considerado como el autor más importante de España. En el 2002, el instituto Nobel eligió Don Quijote como “el mejor libro del mundo”.

Resumen

El origen de don Quijote

En una meseta de España, llamada la Mancha, vive un avejentado hidalgo, algo pobre, llamado Alonso Quijano. Su mayor ilusión es la selecta biblioteca que posee, que incluye los mejores libros de caballería. Noches enteras se pasa leyendo el noble hombre estas historias de aventuras. Y con sus amigos, el párroco y el barbero, discute cuál de todos los caballeros es el mejor. En un momento dado, después de que sus libros le hubieran impresionado profundamente, al hidalgo se le ocurre la descabellada idea de meterse él mismo a caballero andante, quien, cabalgando a través del país, luchará en defensa del derecho y la justicia. Puesto que oficialmente ya no hay más caballeros, el hidalgo habrá de buscar y recuperar en el cobertizo la vieja armadura de su bisabuelo, totalmente oxidada y cubierta de moho, y confeccionarse él mismo un casco con visera de cartón. A su quebradizo podenco Rocinante lo engalana a modo de caballo de batalla y, finalmente, él mismo se hará llamar Don Quijote de la Mancha.

 Armarse caballero

A escondidas se lanza don Quijote en busca de aventuras. Pero muy a su pesar no sucede nada. Absolutamente nada. Entonces piensa que todo caballero, al menos así lo ha leído, ha de tener una señora por cuyo honor ha de luchar. De ahí que pronto decida hacer de una sencilla campesina del pueblo vecino su señora, a la que llamará Dulcinea del Toboso. Aun así, hay otro pequeño aspecto que a don Quijote le sigue planteando un problema: el hecho de no haber sido aún armado caballero, de ahí que decida solventar dicho inconveniente lo antes posible. A lo lejos vislumbra un castillo, al dueño del mismo y a dos bellas mujeres, si bien, en realidad, se trata de una posada, de dos mozas y del posadero. A este último don Quijote le pide que le arme caballero. Y el posadero, que encuentra divertido al loco, acepta la petición.

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo”

Más adelante en su camino, don Quijote ve a un pastorcillo que está siendo pegado por su señor. De inmediato se lanza en defensa del supuestamente maltratado sin causa, a pesar de que el amo le asegura que el joven no está más que recibiendo su justo castigo por vago. Tras conseguir la liberación del muchacho, don Quijote se irá cabalgando, mientras que el joven será golpeado de nuevo, por su señor. Más tarde, el hidalgo se encontrará con una comitiva de comerciantes apresurados. Tras darles el alto, don Quijote les obliga a que den testimonio ante el mundo entero de que su señora, Dulcinea del Toboso, es la mujer más bella que exista. Esta vez, en cambio, los comerciantes no solo no entrarán en el juego, sino que incluso ofenderán a la dama. Completamente encolerizado, don Quijote comenzará a blandir su lanza en el momento en que, desgraciadamente, su caballo tropieza y cae con toda la armadura al suelo, recibiendo, además, el azote del látigo de los viajeros. Inmóvil permanecerá don Quijote en el camino hasta que un campesino, que casualmente pasaba por allí, le encuentra y le lleva de vuelta a casa.

El escrutinio de libros y la segunda salida

Ya en el hogar serán sus empleados domésticos, una sobrina, el párroco y el barbero quienes velarán por la salud del familiar y amigo. Todos achancan la responsabilidad de lo ocurrido a sus novelas. De ahí que enseguida se apoderen de la biblioteca para decidir qué libro ha de ser conservado y cuál quemado y construyan un muro para cegar el acceso a la misma. Al despertar don Quijote le cuentan que un mago ha hecho desparecer por obra de magia sus libros. El plan, sin embargo, no puede salirles peor, ya que don Quijote pronto sospechará que detrás de todo ello seguramente se halle su archienemigo, el mago Festón, y decida ponerse en marcha de nuevo en busca de aventuras. En el camino se topa con Sancho Panza, un campesino a quien hará su escudero. Gracias a sus grandes dotes de persuasión y a la promesa de que lo primero que hará será nombrarle señor de una isla, don Quijote logrará convencer al bonachón y, algo barrigón, campesino de que cabalgue junto a él a lomos de su asno.

La batalla de los molinos de viento

Apenas llevan recorridas un par de horas que don Quijote dirá ver a un ejército de gigantes frente a él. Sancho Panza se muestra perplejo pues él no ve más que una serie de molinos de viento cuyas aspas giran por la acción del viento. No obstante, don Quijote reprende a su escudero por no tener ni idea de aventuras caballerescas. Dicho esto, y con la lanza en alto, arremete contra los supuestos gigantes. Y pasa lo que tiene que pasar: don Quijote se engancha con las aspas de un molino y sale por los aires disparado. Solo en ese momento se da cuenta el caballero de que, en realidad, se trata de molinos de viento. No obstante, afirmará que un mago malvado hizo desaparecer a los gigantes en un abrir y cerrar de ojos en cuanto vio al hidalgo blandir su lanza.

“Oh tú, quienquiera que seas, atrevido caballero, que llegas a tocar las armas del más valeroso andante que jamás se ciñó espada! Mia lo que haces y no las toques, si no quieres dejar la vida en pago de tu atrevimiento””.

Al día siguiente don Quijote tendrá ocasión de mostrar de nuevo su valentía. Al ver una carroza en la que viaja una joven, dos monjes y un par de jinetes, se hace la idea de que se trata de un secuestro, auspiciado por dos magos. Y de nuevo se lanza el hidalgo a la aventura: primero atacando y dejando inconsciente a uno de los monjes y después, cerca de la carroza, luchando cuerpo a cuerpo con uno de los jinetes, lo que le costará perder el casco y media oreja. A pesar de todo, consigue vencer al combatiente y hace jurar a todos los presentes que irán con Dulcinea del Toboso para informarle de su elogiosa hazaña.

Altercados amorosos

Ambos andantes, quienes se encuentran hambrientos, serán recibidos amablemente por un grupo de pastores de cabras, quienes les curarán y alimentarán. Don Quijote comenzará entonces a elogiar la edad dorada, en la que las personas convivían sin discordia alguna y las mujeres eran honradas. Mientras, Rocinante se encaprichará con dos yeguas nobles, para enfado de sus dueños, que no solo apalearán al podenco, sino también al caballero y su escudero. Medio inconscientes, consiguen llegar hasta una posada, que don Quijote vuelve a tomar por un castillo, donde el posadero, su bella hija y una criada les cuidarán. Al caer la noche, no obstante, vuelve a haber un incidente: Don Quijote confunde a la criada, que había salido en busca de su amante, con la bella hija del posadero, recibiendo acto seguido por ello nuevos palos.

El caballero de la Triste Figura

Tras abandonar la taberna con alguna que otra magulladura, don Quijote divisa la oportunidad para una nueva batalla. Esta vez, en lugar de ver a las tropas del infiel emperador Alifanfarrón y a las cristianas del rey Pentapolín, lo que Sancho logra reconocer que no son más que rebaños de ovejas y carneros. A continuación, don Quijote se dará a la batalla (del lado de los carneros “cristianos”), acuchillando a varias ovejas y resultando ser atacado con hondas por parte de los pastores. Al término de la contienda al caballero le faltarán siete dientes por lo que Sancho decidirá llamarle Caballero de la Triste Figura. Después de protagonizar otro incidente en el que don Quijote la toma contra un cortejo fúnebre, Sancho Panza intentará por todos los medios mantener a su caballero alejado de nuevas aventuras. Pero cuando su señor atisba el mítico yelmo encantado de Mambrino, éste no hará más que abalanzarse sobre él. De nuevo, al caballero se le escapa por completo el hecho de que en realidad tan solo se tratara de un barbero que portaba su palangana de cobre sobre la cabeza para protegerse de la lluvia. Del mismo modo se equivocará don Quijote al liberar a un par de delincuentes que estaban siendo escoltados por guardias reales hacia galeras. Tras la operación de rescate y como gesto de agradecimiento los liberados la tomarán a pedradas con el caballero y robarán el asno de Sancho.

Entre locos

Más adelante ambos aventureros se encuentran en el camino con un hombre de aspecto descuidado y medio desnudo, de nombre Cardenio, que les contará su historia repleta de desgracias. Cuenta ser un “loco de amor”, que desde la infancia lleva enamorado de la bella Luscinda. Dicho esto, a don Quijote le vuelve a volar la imaginación: por honor a su Dulcinea desearía convertirse en su loco de amor. Ante los ojos de su perplejo escudero comienza entonces a darse contra las paredes y a pegar brincos en trapos ligeros. Tras derramar sus penas de amor en una carta, don Quijote le pedirá a Sancho que se la entregue a Dulcinea. Sin embargo, en el camino el escudero se encontrará con el cura y el barbero, deseosos de que su amigo don Quijote regrese de nuevo a la aldea. Con la ayuda de la campesina Dorotea, traman un plan, por el cual Dorotea, en el papel de Infanta Micomicona, deberá atraer al caballero a casa. También Sancho se inventa la historia de que ha estado con Dulcinea y que ésta ordena a don Quijote que se presente de inmediato ante ella. Enseguida, todos ellos se pondrán en marcha. Pero estando en una posada, don Quijote comenzará a deambular y a imaginarse que dentro de unos barriles de vino hay unos gigantes que han tratado mal a la infanta Micomicona. A continuación, el caballero inundará la bodega con la sangre de los gigantes, mientras el dueño de la posada se lamentará por la pérdida de todas sus reservas de vino.

Regreso y tercera salida

En la taberna sucederán múltiples cosas: Dos amantes se encuentran, un cristiano que escapó de la cárcel relata su historia y a don Quijote le juegan una broma de mal gusto, según la cual ha de quedar literalmente descolgado en el aire. Con la ayuda de varios policías el cura y el barbero lograrán encerrar al loco en una jaula, en la que maltrecho deberá realizar el trayecto de regreso a casa sobre un carro tirado por bueyes. De vuelta en su alcoba el héroe será atendido por el ama de llaves y su sobrina.

“-Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino””.

Un día, el sabio Sansón Carrasco cuenta que ya se está escribiendo un libro sobre las aventuras de don Quijote, lo cual renovará las ganas del caballero y su escudero de vivir nuevas aventuras. Sobre todo, porque hasta el momento el final de su historia no ha sido de lo más elogioso. En completo sigilo juntos abandonarán la aldea para, finalmente, rendirse ante Dulcinea del Toboso. Dicho plan lo no le hará mucha gracia a Sancho, pues al final nunca llegó a visitar a la dama de su señor. Por esa razón el escudero imaginará una artimaña consistente en arrodillarse ante tres labradoras, asegurando que son la bella Dulcinea con un par de mozas. Esta vez, en cambio, será don Quijote el que tan solo reconozca el rostro de una campesina desaliñada. Pero le sigue el juego y se entristece pues, claramente, piensa que un mago le ha hechizado.

“...Que volverse loco un caballero andante con causa, ni grado ni gracias. El toque está en desatinar sin ocasión y dar a entender a mi dama que, si en seco hago esto, ¿Qué hiciera en mojado”?

En otra ocasión, don Quijote se enfrentará al Caballero del Bosque, logrando vencerle. Tras la máscara del otro caballero se oculta Sansón Carrasco, quien, sin éxito, intentaba de esta forma hacer que don Quijote regresara a casa. También un encuentro con dos leones, que estaban siendo trasladados a Madrid por un par de domadores como regalo al rey, discurre sin mayor altercado. Ambos animales, que estaban completamente saciados, ni siquiera mirarán al caballero cuando este les reta a batirse en duelo. Semejante pasividad es interpretada por don Quijote como una clara victoria y decide a partir de ese momento llamarse asimismo el Caballero de los Leones.

En la corte ducal

Al asistir a una boda, donde se le permite bajar a una cueva encantada, don Quijote comenzará a tener visiones absolutamente locas; desde evitar una guerra por culpa de un asno extraviado a confundir una obra de títeres con la realidad. Finalmente, caballero y escudero terminarán en la corte de una aburrida pareja de duques, los cuales ya conocían la historia de la original pareja al ya haber sido ésta escrita. Con el fin de divertirse un poco, los duques enredarán a don Quijote y a Sancho Panza en una serie de situaciones espeluznantes, inventándose historias muy parecidas a las leídas en el libro. Y, para su gozo, caballero y escudero picarán. Con el fin de liberar a Dulcinea de su hechizo Sancho habrá de infligirse 3.300 latigazos. Después, junto a don Quijote, deberá galopar con los ojos vendados sobre un caballo de madera, al que los duques habrán atado petardos. A Sancho le será ofrecido el cargo de lugarteniente de Barataria, desde el que, para sorpresa de todos, emitirá sentencias realmente sensatas. Finalmente, el escudero decidirá renunciar al puesto para, en cambio, proseguir al lado de su señor.

Regreso y muerte

Al atravesar un bosque, una banda de ladrones asalta a la pareja de aventureros. Su cabecilla, Roque Guinard, se revelará como noble ladrón, ofreciéndose a escoltar al caballero y a su escudero hasta Barcelona. Ya en la playa de esa ciudad tiene lugar un torneo entre don Quijote y el Caballero de la Blanca Luna, que, de nuevo, se tratará de un enmascarado Sansón Carraco. Esta vez, en cambio, don Quijote es vencido y hecho jurar que habrá de regresar a casa y no salir de allí en un año. De vuelta en el hogar, el caballero padecerá una serie de fiebres delirantes, de las que despertará siendo de nuevo Alonso Quijano. Este no sólo condenará sus propias locuras, sino que, además, renunciará definitivamente a sus novelas de caballería para morir después en paz.

Acerca del texto

Construcción y estilo

Las más de mil páginas de la novela de Cervantes se articulan en dos grandes partes: la primera de ellas, de 1605, está compuesta de 52 capítulos, mientras que la segunda, de 1615, contiene otros 74 episodios. La estructura de la obra está predeterminada por las tres salidas que Don Quijote realiza. Tras una primera introducción, donde se describe la transformación de Alonso Quijano en don Quijote, el héroe se lanzará solo en su primera y corta salida (capítulos 2 al 5). El episodio del escrutinio de libros (capítulo 6), en el que los amigos de Alonso deciden limpiar su “dañina” biblioteca, así como tapiar el acceso de la misma, se presenta a modo de intermedio. La segunda salida la realiza don Quijote con Sancho Panza (capítulo 7 a l 52), al igual que la tercera (capítulos 8 al 72 de la segunda parte de la obra). Entre ambas salidas vuelve a haber un añadido, en el que los héroes meditan sobre sus propias aventuras, así como del libro que las narra. El final lo constituyen la vuelta a la cordura de Don Quijote y su muerte (capítulos 73 y 74 de la segunda parte). La narrativa de la novela es diversa, pues en ella se dan lugar distintas voces: Don Quijote y Sancho Panza mantienen diversos diálogos y monólogos, mientras que otros personajes aportan relatos, episodios e historias. Don Quijote se presenta como una novela universal, en la que la a la gran variedad de temas (el elogio al amor, los discursos religiosos y filosóficos, entre otros tópicos), y diversidad de estilos de escritura (chistes, farsas, novela picaresca, romances y lírica) se les unen todas las clases sociales que en ella aparecen. Todo ello hace que la novela sea una mezcla cambiante entre lo alto y lo bajo, la comedia y la tragedia.

Enfoques interpretativos

Don Quijote es una novela sobre la lectura y la literatura, así como sobre los efectos de una fantasía desenfrenada: el héroe confunde la ficción de sus novelas de caballería con la realidad, vive su deseo de convertirse en caballero, y se construye su propia realidad, en la que las posadas se convierten en castillos y los molinos de viento en gigantes.

En su biblioteca don Quijote alberga las mejores novelas de caballería de su época. La más valiosa de todas ellas es la que narra las aventuras del caballero andante Amadís de Gaula, de Garcí Ordoñez de Montalvo.

Don Quijote es una parodia de novela de caballería, en la que Cervantes reflexiona acerca del esquema de literatura caballeresca, exagerando, además, la figura del caballero (que ve aventuras donde no las hay), hasta llevarla a extremos absurdos.

Cervantes es un maestro de la metanovela: sus figuras literarias discuten entre sí acerca de otras obras literarias, hasta el punto de construir refinadas metalepsis (mezcla de los niveles de realidad) cuando, por ejemplo, estando en la biblioteca de don Quijote el cura encuentra una obra anterior de Cervantes y afirma que el autor es un buen amigo suyo.

En la segunda parte de la novela, de 1615, Cervantes pondrá en varias ocasiones el énfasis en los plagios a su novela, haciendo leer a don Quijote “sus propias historias” relatadas en ediciones piratas, a las que tachará de impertinentes, triviales y falsas.

Los nombres de los personajes de novela tienen un significado claro: Don Quijote proviene del quijote, una parte de la armadura destinada a proteger el muslo. Rocinante hace alusión a un caballo de poca alzada. Sancho significa bobo, aunque también al mismo tiempo astuto, y Panza se refiere a la barriga o la panza.

Antecedentes históricos

Auge y caída del imperio español

Desde el siglo VIII España estuvo bajo dominio moro (una población mezcla de árabe y bereber del norte de África). Al norte de la península ibérica se formarán rápidamente una serie de reinos cristianos (León, Castilla, Aragón y Navarra), que combatirán al ocupante musulmán. En varios episodios de su novela, Cervantes se referirá al conflicto entre los habitantes moros y cristianos. La Reconquista, o recuperación de la península ibérica, comenzará en el siglo X y acabará con la toma de Granada por parte de los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, poniendo fin a siglos de dominio musulmán. Poco después, musulmanes y judíos serán expulsados del país u obligados a convertirse.

El ascenso de España como reinado unido a imperio había tenido lugar poco antes, facilitado por el matrimonio entre la heredera de Castilla y León, Isabel I, con el de Aragón, Fernando II. Ambos monarcas financiaron la expedición de Cristóbal Colón a las Indias, consiguiendo este último descubrir para los españoles gran parte del continente americano. Tanto el imperio inca como el azteca fueron destrozados.

Bajo el reinado de Carlos I de España y V de Alemania la influencia de España logró expandirse con territorios heredados en Italia, América, Borgoña, Países Bajos y Austria. Con Felipe II comenzó en 1556 el lento declive de España. Causa de ello fue el apoyo de Inglaterra a las guerras de independencia de los Países Bajos, siendo la Armada Invencible española derrotada por una emergente potencia marítima inglesa bajo el reinado de Isabel I. Con los acuerdos de paz Felipe III intentó salvar lo que aún se pudo salvar. Pero, a partir de ese momento, España comenzará a perder poco a poco su lugar como potencia de primer rango. Irónicamente, en ese mismo periodo tendrá lugar la época conocida como Edad de Oro de la literatura española: junto a Miguel de Cervantes fueron los dramaturgos Lope de Vega y Calderón de la Barca, en concreto, quienes encarnaron dicha época literaria.

Origen

La novela, considerada como una de las mejores novelas de la literatura mundial, le debe su origen a la mala suerte personal de su autor. Trabajando como recaudador de impuestos en Granada y Málaga Cervantes fue acusado de malversación de fondos y enviado a la cárcel. Fue en la prisión de Argamasilla, en plena meseta manchega, donde, a sus 58 años, el autor comenzó a escribir Don Quijote. Tras finalizar la primera parte del mismo tuvo Cervantes que buscarse un editor. Finalmente será Francisco Robles quien acepte de mala gana la obra, si bien sólo adquirirá los derechos de autor para Castilla. Puesto que de inmediato la obra fue un éxito, Cervantes hubo de asegurarse los derechos de autor para el resto de las regiones españolas y Portugal. Y era más que necesario, pues al año de su primera publicación ya circulaban ediciones no oficiales del Quijote.

Mientras que las clases populares adoraban la obra, las altas la odiaban: los nobles tomaron a Cervantes como a una mala difamación de las novelas de caballería, y poetas de la misma época como Lope de Vega menospreciaron su éxito. En tan solo tres años fueron publicadas en España siete ediciones, en 1608 aparecieron las primeras traducciones. Mientras tanto, Cervantes había comenzado a escribir nuevas obras, en las que ya insinuaba que planeaba una continuación de su éxito de ventas. Sin embargo, un año antes de que en 1615 la lograra finalizar se le coló un tal Avellaneda, el cual, para disgusto de Cervantes, publicó una falsa continuación de Don Quijote. Como consecuencia, este último decidió dar un impulso a la segunda parte de su propia novela, consiguiendo publicar la tercera salida y muerte de Don Quijote a finales de 1615.

Resonancia histórica

Por desgracia, nunca consiguió Cervantes transformar el enorme éxito de su novela en monedas contantes o, mejor dicho, saber mantener las ganancias de forma duradera. Sin embargo, eso no perjudicó a la fama de su héroe: Don Quijote se convirtió en un mito. La expresión “enfrentarse a las aspas del molino” arraigó como dicho en la lengua coloquial. Asimismo, Don Quijote influyó en la novela europea a todos los niveles. Más de 700 ediciones albergan traducciones a todos los idiomas modernos.

Un famoso imitador de Miguel de Cervantes fue el escritor Gustav Flaubert: Su Madame Bovary (1857) confunde, como don Quijote, el amor de novela con la realidad. Las innumerables escenas y acontecimientos de la novela lograron inspirar a artistas como Gustav Doré, Honoré Daumier, Alfred Kubin o Pablo Picasso para sus ilustraciones. También existen adaptaciones musicales: Óperas de Giovanni Paisiello, Jules Massenet y Manuel de Falla, así como una sinfonía de Richard Strauss. El musical El hombre de la Mancha (1965), de Mitch Leigh, se ha convertido en un clásico del teatro musical. En su posterior adaptación al cine la actriz Sofía Loren interpreta a Dulcinea del Toboso, mientras que Peter O’Toole encarna a Don Quijote. Otra docena de adaptaciones al cine dan testimonio también de la inmensa popularidad del material del “mejor libro del mundo”.

Sobre el autor

Miguel de Cervantes Saavedra nació en 1547 en la ciudad universitaria de Alcalá de Henares y fue el cuarto de siete hijos. Ya de joven abandona la casa de sus padres para, poco después, tener que huir de la justicia española debido a un combate a duelo. En 1568 publica sus primeros poemas. Al servir en la Marina española en 1571, participa en la famosa batalla de Lepanto contra los turcos resultando herido en la mano izquierda, por lo que a partir de ese momento se le conocerá como el manco de Lepanto, y habrá de apañárselas en la vida con un solo brazo. En 1575 el barco en el que servía Cervantes es capturado por piratas, quienes le arrastrarán cautivado hasta Argel. Solo cinco años más tarde, logrará la Orden de los Trinitarios pagar su liberación. De vuelta en España Cervantes decide concentrarse en la escritura, si bien el público rechazará sus dramas. En 1584 se casa, más por razones económicas que por amor, con Catalina de Salazar, 18 años más joven que él, y juntos se instalan a vivir en Toledo. Con la publicación de la novela pastoril Galatea, Cervantes obtendrá un breve éxito literario y económico. Pero el dinero se le irá entre los dedos y por ello decide volver a la Marina donde ejercerá de comprador de grano y aceite para la Armada española. En 1594 Cervantes es nombrado recaudador de impuestos en Granada y Málaga. Tras ser acusado de malversación de fondos en 1597 terminará en la cárcel, donde comenzará a escribir Don Quijote. La obra, que será publicada en 1605, dotará más tarde al autor de enorme fama. En 1615 se publica la segunda parte de la novela, y un año más tarde, el 22 de abril de 1616, Cervantes murió en Madrid.

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